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1.8.12

La regla de tres y dos conclusiones


Tuve problemas con las matemáticas. Siempre. Me gustaban, sí, pero era un desastre pensar en tantas fórmulas y sentir que nunca en mi vida las iba a volver a usar. Craso error.

Hace unas semanas necesitaba sacar un porcentaje, un maligno porcentaje. Recordaba que me habían enseñado la regla de tres simple en el colegio, pero lo que no recordaba era cómo carajos utilizarla, qué números iban dónde, cuál se dividía y cuál se multiplicaba.

Recordé que hay una persona en el mundo que siempre responde mis interrogantes, por más tontas que sean. Mi hermano, el gigante, al toque me dijo la fórmula mágica por chat y hasta me mandó una foto de la ecuación (y es probable que la imprima y la enmarque para nunca olvidármela). ¡Más lindo!

Todo esto me hace pensar en dos cosas: primero, en que no hay que subestimar nada en este mundo, por más pequeño e inútil que parezca, sino que hay que saber apreciarlas por lo que son y porque quizá, algún día, nos sirvan; y segundo, en que no quiero privarle el gusto de tener un/a hermano/a a mi futuro/a hijo/a (y en que ojalá que le toque como el mío), porque es uno de los placeres más lindos del mundo.

19.7.12

Momentos Instagram y un descubrimiento


¿Que cuál es el descubrimiento? Pues que tengo serios problemas con la comida... ¡El 99% de mis fotos la alaban! Qué terrible... Y después me pregunto porqué no me queda la ropa, ¡ja!

Si me quieren seguir en Instagram y enterarse de lo que estoy comiendo (¡jajaja!), búsquenme como malerivera.

22.6.12

Decisiones, cada día... ¡y cómo cuestan!

2 de enero de 2009. Enferma en una casa de playa. El celular sonó. Me ofrecieron otro trabajo. Lloré de la emoción.

Sí, trabajaba como practicante profesional en la CGR, en el área de Prensa, y ya estaba harta de la hija de puta de mi jefa que me tenía de sub secretaria todo el día; en mis ratitos libres, me ganaba un sencillo freeleando para blogs.com.pe, redactando algunos posts, porque con la porquería de sueldo que tenía, era imposible vivir decentemente.

Esa llamada que me hizo mi, hasta hoy, jefa, fue una de las más lindas, debo reconocerlo. Y no solo me cambié de trabajo y empecé en Inventarte el 5 de enero siguiente a la llamada, sino que han sido 3 años y medio súper lindos.

No sé si alguna vez agradecí la confianza que depositaron en mí al darme esa llamada, o al ascenderme y hacerme responsable de Mujer Activa (a quien quiero como si fuera mi hijita), o cuando tuve que hacer un par de propuestas para clientes -cuando realmente ni siquiera sabía cómo hacerlas-, pero creo que ese agradecimiento lo hice a través de mi trabajo y de mi compromiso con la empresa hasta el día de hoy.


No pensé que tomar la decisión de irme me iba a hacer sentir tan, pero tan triste. Me costó un par de meses pensar en el ofrecimiento que me hicieron, hasta que tuve el panorama más claro y pude dar una respuesta. No pensé llorar, no pensé sentir esta tremenda nostalgia. Qué feo, por mi mare...

Me voy con una mezcla de sensaciones terribles, pero sé, también, que he tomado una certera decisión, porque quedarse con el "y qué hubiera pasado sí...", realmente me hubiera atormentado por el resto de mi existencia. También me voy contenta por la gente que he conocido, por los amigos que he hecho, por toda la increíble experiencia que ha sido trabajar en esta isla, porque eso es lo que es, una isla tranquila, divertida, alejada de la locura del mundo oficinista que te exige marcar tarjeta porque sino te descuentan por cada minuto que te demoraste en regresar después del almuerzo.


Los quiero infinitamente, y no tienen ni idea de cuánto los voy a extrañar, porque 1,264 días compartidos con casi casi las mismas personas, no se olvidan tan fácilmente. Los almuerzos no serán los mismos, de eso estoy segura.

Hoy me despedí de mi teclado de la misma manera en la que llegué a esta oficina: redactando. Ya no lo hacía desde hace un tiempo (salvo excepciones, porque realmente me gusta escribir y lo hacía con todas las ganas del mundo), era editora, pero es un granito de arena más para esta hija mía virtual. Ojalá traiga muchas visitas este post, mi último post.


¡Gracias infinitas, familia Inventarte!

14.6.12

En qué momento... ¿envejecí?


No, no envejecí; crecí, maduré. Soy una persona feliz, me encanta mirar el cielo, tengo un esposo maravilloso y amigos increíbles (pocos, pero increíbles).

Son años bien vividos, bien comidos (¿se nota?), bien bailados y bien gozados, y quiero que vengan más, mil más, porque me fascinaría ser inmortal (como Mumm-Ra), pero no se puede, ¿no?

Feliz cumpleaños a mí, porque nací hace 28 años, un jueves de un año bisiesto como este :)

17.5.12

Momentos Instagram: vida cotidiana y mucha comida


Desde hace poco, Instagram se instaló en mi Android. No soy mucho de tomar fotos con mi celular, porque la cámara es una real porquería, pero algunos momentos valen la pena preservar; además, ya descubrí un truco excelente para mejorar y levantar las fotos oscuras, y transformarlas un poco para que se vean decentes.

También descubrí que a través de http://www.gramfeed.com/, puedes tener una vista como esta desde tu PC, como un pequeño resumen de tu actividad en Instagram.

Vida cotidiana y mucha comida retratada :)

3.5.12

A propósito del Día del Trabajo

Mis genes de querer ganar dinero vienen desde tiempos remotos, cuando empecé a venderle a uno de mis hermanos unos pequeños negativos de Blanca Nieves; a otro hermano (sí, somos muchos) le lavaba el carro con la intención de sacar alguito, pero creo que nunca me pagó por eso. Luego, en 5to de primaria, me hice una platita en base a mi gran colección de stickers que los ilusos de mi colegio me compraban por S/.0.50 o S/.1.00.

Hace dos años cumplí una década de pertenecer a esa "divina" parte de la población que trabaja y se gana los frejoles de honradas maneras. Sí, fue en el verano del año 2000, cuando una ex cuñada mía me cedió su chamba de profesora de inglés en un instituto pichiruchi en Chorrillos. Me despertaba tempranito, chapaba mi combi y llegaba a mi centro de labores, muy feliz yo; tenía a mi cargo a unos 5 o 6 alumnitos, (todos criters, por cierto) y en el recreo que tenían, yo salía a comprarme coco dulce en el ambulante de la esquina. Obviamente, nadie nunca se enteró de que yo tenía 16 jóvenes años... Con ese primerísimo sueldo, corrí a GMO y me compré mis primerísimos lentes de contacto.


Luego de esa experiencia (y de que me gustara la plata), me recurseé de mil maneras: fui mesera en un restaurante hindú, vendí joyería Ilaria en el aeropuerto, fui reportera de un programa que transmitían por Soyuz, trabajé en la Contraloría General de la República, hice y vendí kekes en la universidad (a luka, caserita), tuve freelos como redactora y consultora de comunicaciones, fui niñera, repartí boletos de tómbola en un evento de la universidad, la hice como maquilladora por un día, posé para unas fotos de Apropo, vendí ropa en una tienda del Jockey Plaza, preparo y vendo cupcakes...

También tuve mi propia marca de ropa y accesorios, "Flor. Hecho a mano", junto a una amiga del colegio (con la que también organicé una fiesta pro fondos, ¡jajaja!). Ella y yo nos amanecíamos haciendo aretes, collares, pulseras, dijes, accesorios para el celular y todo lo que se nos ocurriera en la inmensidad de noche, sentadas en su cama. Tuvimos nuestros honrados puestos de venta en varias universidades cada vez que había feria: PUCP, UL y USMP. Incluso, tuve la suerte de sentarme con ella en una vereda, afuerita de la facultad de odontología de la USMP, con nuestra bisutería hecha a mano dispuesta a venderse como pan caliente. Y cuando pasaba el señor de las manzanas acarameladas, nos dábamos un break y cada una con su manzana en mano, hacíamos 'cronch, cronch' con los dientes mientras contábamos las monedas que nos habían caído esa tarde.

Encontré un diseño de tarjeta que hice cuando mi amiga y yo
teníamos nuestro negocito (no nos llames, ya no antendemos)

Creo que todo lo que he hecho en mi corta vida ha sido por las ganas de no querer salir a la calle sin dos monedas para la Coca Cola del día, para poder comprarme ese esmalte que tanto me gustó o para sentarme a tomar un café sin esperar a que me lo paguen. Es rico ganarte tu propia plata, ser miembro de la PEA (y no de la PENA...), darte tus gustos, pero sobre todo, es más importante darle el valor que merece eso que te ganaste sacándote la mierda, así hayas lavado inodoros en un restaurante o le hayas limpiado el poto a la viejita que te contrató para que la cuides. Todo se hace con esfuerzo y todo esfuerzo debe hacerse con ganas. Feliz Día del Trabajador:)

23.2.12

Mi bozo adolescente


Me imagino que muchas niñas y adolescentes deben tener un bozo pronunciado. Yo no consideraba tenerlo. Es más, no me di cuenta de su presencia hasta que mi madre lo mencionó en algún momento entre mis 12 y 16 años. Pero no solo lo mencionó, sino que trató de eliminarlo, de borrarlo de la faz de mi rostro a como diera lugar.

Uno de sus intentos (el más radical) lo realizó en la peluquería de Gladys. Era un día común y corriente, uno de aquellos en los que vas a cortarte el pelo y a leer revistas de esas que no compran en tu casa. De pronto, a mi progenitora no se le ocurrió mejor idea que preguntarle a Gladys si el blondor se podía usar también en la cara, "como para que no se le vea tan oscurita a mi hijita".

Creo que tenía unos 14 o 15 años y me quedé sentada en la silla de la peluquera viendo cómo esa mala mujer preparaba su mezcla tóxica en un plato hondo de plástico. Me dejé aplicar la decoloración en la cara, en toda la cara... Sí, me dejé como una monga, dejé que me pusieran ese líquido apestoso por unos 20 minutos para que haga efecto, "pero en el contorno de los ojos no, porque arde"...

No sé qué fue peor, si ver a mi madre feliz porque los vellos de mi cara estaban finalmente rubios (su sueño hecho realidad) o notar que, efectivamente, estaban rubios todos, menos los del contorno de los ojos... Sí, parecía un oso panda, un gran oso panda.

Su segundo intento (y el último, porque decidí tomar posesión de mi cuerpo y que nadie le haga nada que yo no quiera) fue entre los 15 y 16 años, y bien lo recuerdo. Andábamos en Saga, caminando, viendo ropa, relajadas en una tarde de fin de semana. De pronto, el demonio personificado se acercó: "señora, ¿no desea llevar cera depilatoria en oferta?". No recuerdo bien si la cara de mi madre se iluminó por la oferta o porque se imaginaba qué es lo que me haría con la cera...

Segundos después, ya tenía esa cera caliente sobre mi bozo. La promotora sin corazón le había hecho caso a mi madre y me había aplicado ahí mismo, en el pasillo de la tienda, el producto, "para que vean lo efectiva que es", pero no sin antes echarme talco a la zona. Claro, y como existe gente bien chismosa, se aglomeraron a mi alrededor, en una especie de círculo de sacrificación satánica. Pobre yo, pobre mi bozo, pobre mi adolescente bozo.

Otros segundos más después, esta otra mala mujer tiro de la cera seca y mi bigotito desapareció. Me echó una crema post trauma y mi madre se sintió nuevamente realizada "porque la más oscurita de la familia ya no tendría pelitos de más en la carita". Caminó hacia la primera caja que encontró a su paso con su (mi) cera depilatoria en oferta en las manos. La pagó y nos fuimos a casa; ella, feliz por haber comprado un maravilloso botín, y yo, enrojecida y adolorida.

De ahí en adelante, si hay que arreglar asuntos entre mis vellos y yo, me ocupo personalmente de ellos. Ahora que lo pienso, creo que es por el trauma que no voy a ningún spa a que me hagan la cera...

11.2.12

"Amiga, pa' cachar, pe"

Miles de "astutos" hombres que pululan por las calles no tienen mejor idea que lanzar a viva voz lo primero que se les ocurre a las damas veraniegas. No hay mujer que se salve: feas, bonitas, rubias, chinas, gordas, flacas... ¡Ninguna! Y por supuesto, ellos alucinan que nos halagan, que nos hacen un favor diciéndonos lo rico que sería "darnos por el culo".

Justo estaba viendo un video de Malena Pichot (La Loca de Mierda, ¿la recuerdan?) en el que resumía un poco nuestras ganas de asesinar a todo aquel que osa si quiera hacer algún sonido gutural al vernos pasar, porque, claro, los muy educaditos no tienen reparos en pasarte la voz como lo hacen con su perro: 'psss, pssss' o 'tsss, tssss', sueltan los machos, machazos.





No entiendo, ¿realmente creen que vamos a voltear y agradecerles el "gesto"? ¿O que vamos a ir a su encuentro, abrazarlos y realmente ponernos en cuatro, justo como quieren? ¡Sarta de ilusos! Nada les cuesta, si realmente les llamamos la atención, darnos un piropo, un 'qué guapa' o un 'preciosa', pero ¿'que rica vagina'?; por favor, ¡¡¿¿cómo corchos pueden saber si es rica o no??!!

Estoy harta, harta, de que, con todo este calor, prácticamente tengamos que salir con cafarena a la calle, porque si mostramos un poco de carne, ¡la que nos espera! ¡Todo nos lo quieren meter por ahí! Un día, siquiera uno, deberíamos poner en práctica todas las mujeres lo del videíto ese que circula por facebook...




He dicho, ¡jum!

7.2.12

Mudanzas... ¡las odio!


Sí, pues, las detesto. Sacando la cuenta de cuántas (malditas) veces me he mudado, puedo decir que, en promedio, es una por cada año de vida que tengo, más o menos.

Todo se inició por el lejano 1995, cuando a mi madre no se le ocurrió mejor idea que alquilar nuestra (bueno, "su") casa propia para mudarnos y ver la posibilidad de buscar el sueño americano... Después de la separación de mis papás, mi madre me llevó a vivir y estudiar por un año enterito a los yunaites. Cabe recalcar que no conocí Disney. (Por cierto, en el ínterin de casa propia-yunaites, nos mudamos dos veces más, y allá, otras dos veces).

Luego de eso, regresamos a Perú y nos mudamos, a ver... unas 9 veces, contando aquella vez en que partimos a las Europas europeas, nuevamente para perseguir otro f****** sueño que tampoco dio resultado.

Harta de mudarme (y vivir) con mi progenitora, me fugué con mi hermana a un cerro en La Molina, allá donde llega el viento y pega la vuelta... Ahí mismo. En fin, el airecito puro nos duró menos de un año, porque de ahí nos mudamos a San Borja (al menos, más céntrico).

Luego, por esas cosas del destino, me tuve que ir a vivir sola, y en menos de dos meses me mudé 2 veces dentro de San Borja también. La gracia, como sospecharán, no duró mucho tampoco, porque al año, nuevamente mudanza... Y un año después de eso, otra vez.

Claro, se deben estar preguntando "¿se mudó de nuevo esta pendeja?", y sí que atinaron... Pero no por voluntad propia, sino porque la dueña del 1203 quería su departamento de regreso. ¡Qué vaina! Al menos antes había sido más sencilla la cosa, porque yo solo tenía tres cachivaches, una mesita y un microondas de 1992... Ahora, tuvimos que mudar un depa completo, con sala, comedor, cuadros y demás huevadas que coleccionamos durante el último año.

He estado pensando que puedo poner mi empresa de embalaje/mudanzas en el corto plazo, porque me he vuelto más que experta. Si me necesitas, búscame.

Ah, por cierto, la única mudanza que no me ha pesado es la del nombre del blog. Adiós, "mundoazu-lado," ¡hola, "La vida según Male"!

28.6.11

Soy gorda, ¿y?

A ver, a ver... Momentiiitoooo, como diría mi estimado Cassaretto. Acabo de leer una cita textual en un blog (me reservo el derecho de decir cuál) que ha hecho que vuelva por mis lares bloguerísticos a escribir sobre un tema bastante "ancho": la gordura. Y la cita dice así (ejem, ejem, dos puntos, espacio...): "sea lo que sea, no engordes!, la vida es mejor cuando te ves raaaagia, ja!".

Señores, ¡tranquilidad con el asunto! ¿Quién corchos le ha dicho a esta persona que las gordas no podemos vernos y sentirnos regias? Y además, ¿de dónde rayos ha sacado que la vida no es buena para las que estamos subidas de peso? Perdónenme, ¿ah?, pero les aseguro que está totalmente equivocada.

Cuando nací, pesé 4,250 kgs., según lo que me cuenta mi atrevida madre (porque hay que ser bien atrevida para traer semejante peso al mundo), y ahora lo digo sin complejos. Y qué rico es decir "sin complejos", porque me puedo dar el gusto de comer un rico sanguchito y un juguito sin tener que ir al baño a vomitarlo como muchas flacas lo hacen, ¿no?

Claro, tampoco es que todos los días reconozca a una escultural modelo cuando me veo al espejo, pero caramba, soy mujer, y como toda mujer, por más raaaaaagia que sea, siempre (SIEMPRE) vamos a encontrar algún defecto y vamos a querer hacer todo lo posible para dejar de tenerlo, ¿o no?

Sí, ahora estoy tratando de bajar de peso y lo admito, pero no por presión social ni mucho menos, sino para que me quede más bonito el pantalón, y también me encantaría hacerme una lipo de papada o una reducción de brazos, pero ni bien haya oportunidad para empujarme otro sanguchito con jugo, lo haré, ¿y tú?

El punto es no asumir que el mundo de las "no-gordas" es el mejor, ni que las que tenemos rollos pasamos nuestra pobre y triste vida planeando el suicidio porque no hay peor cosa que tener sobrepeso. Cada quien debería sentirse feliz con cómo es; aunque a veces nos torturemos a nosotras mismas, no vale mirar la paja en el ojo ajeno, porque finalmente todas somos iguales.

En fin, bastante desahogada estoy ahora. Y aún más raaaaaaagia me siento, ja! :)

Nighty night!

3.12.10

Ese gran día con el que muchas (o todas) soñamos


Alguna vez soñé con un vestido de novia de cola larga, súper larga, y muy blanco, como los de las novias de novela. Casarme con el príncipe azul, muy parecido al que tuvo Cenicienta, que me despierte con un beso y me lleve a un castillo divino. Que la historia termine en un "...y vivieron felices para siempre. Colorín colorado, este cuento se ha terminado".

Claro, la vida es diferente; no hay caballos blancos, ni zapatos de cristal. Tampoco hay expresiones de novela o príncipes con capa. Cada uno elabora su colorín colorado con un sueño real, con un vestido real y con un hombre real.

Mañana es el gran día, nuestro gran día. Después de haber tenido que correr de un lado para otro, de organizar, de ahorrar y de dormir poco, al fin me llegó ese momento con el que muchas soñamos desde chiquitas, desde que entran a tallar los cuentos de Disney en nuestras pequeñas vidas.

No estoy tan nerviosa, sé que todo va a salir perfecto. Lo único que me aterra es que me dé fiebre por culpa de esta gripe de último momento. Quiero reír, llorar de alegría, saltar, tener millones de fotos, miles de felicitaciones, embriagarme, quedarme jato en el jacuzzi del hotel y llevar por siempre ese aro con el que soñé desde que lo conocí.

Mañana nos casamos, y así no tengamos luna de miel (porque la adelantamos), no importa, estamos formando nuestra familia de a pocos, en orden, con un paso a la vez y me encanta. ¡Mañana (por fin) llegamos al corazón dibujado en el calendario!

18.6.10

Los fines de semana

Fin de semana, finde, o simplemente fin, la cosa es que se empieza a esperarlo con ansias desde el domingo a las 9 de la noche, cuando uno se da cuenta de que Cuarto Poder ya está por terminar y que es momento de ver a Bayly, "a ver qué rayos nos trae esta vez".

Cuando terminé la universidad me di cuenta de lo valioso que puede ser el fin de semana, de todas las cosas que podían hacerse y de lo rico que podía ser descansar por 48 horas seguidas enredada con la colcha cual oruga, a menos que toque algún cumpleaños, alguna fecha importante en el calendario o cualquier tipo de ágape familiar.

Me acuerdo que cuando era chica esperaba el fin de semana para ver Nubeluz y Hola Yola. Me levantaba tempranito, antes de la 8 de la mañana (tiempo que usaba para ver los programas de ventas por TV hasta que comience el ansiado show), y ni bien sonaba la canción inicial, me paraba de la cama para seguir todititos los pasos... "Ya llegó el momento de bailar y de reír, laralaralara...(8)"



Yo era una nubetora hincha del equipo rojo y siempre soñe con llevarme uno de esos conos que segurito tenían una cantidad infinita de dulces. Por suerte tuve la dicha de verlo en físico, porque mi vecina se ganó uno de esos y la verdad que no se veía tan despampanante como en la tele; también se ganó una medalla con el arcoiris de Nubeluz y tampoco se veía tan true.

Pasó el tiempo, se acabó Nubeluz, Yola ya no hizo más un programa y yo, como era debido, crecí en edad (mas no en estatura). Mis fines de semana ya no eran más para bailar frente a la tele y tampoco para jugar con los vecinos. Ahora los findes eran un suplicio total lleno de separatas y resaltadores.

Ya en la universidad, mis fines eran para estudiar, claro que no siempre me terminaba las separatas, pero al menos hacía el intento. Yo prefería estudiar los fines de semana y no amanecerme todo el tiempo con miles de tazas de café con Coca Cola; ni cagando, esa vaina no era para mí.

Luchando entre separata y separata, se acabo la universidad y pasé a entender lo necesarios que son los fines de semana para hacer cualquier cosa, menos estudiar, por supuesto. Asumo que en unos pocos años los extrañaré jodidamente, porque me encontraré limpiando potos y preparando biberones, pero esa ya es harina de otro costal.

¿A qué vino todo esto? Es que mi amixín bombín, Santos, puso en su Facebook un video de Nubeluz y me hizo recordar mi niñez, los fines de semana y en cómo va cambiando la vida... ¿Cómo será que los demás aprovechan sus findes?

31.8.09

A propósito del BlogDay

Me pasé la semana pasada escuchando la bendita canción que Ed hizo para el BlogDay en la oficina y hoy ya es todo un éxito el video que editó Lorena. Fue genial escuchar las risas de toda la gente que fue al María Angola para estar presentes en este evento que se hace cada vez más grande. Risas ,porque se veían en el video o porque veían a sus amigos bloggers haciendo el ridículo y a mucha honra (porque yo también lo hice).

Hace un año me enteré de que iba a realizarse el BlogDay 2008 en Perú, pero ni siquiera planeé asistir, porque no me interesaba mucho la idea; sí tenía blog y toda la macana, pero no veía la blogósfera como un sitio ideal y perfecto para mí. Al contrario, lo sentía súper ajeno y con las justas seguía los blogs de mis amigos y de los más conocidos, como el de Alicia.

Claro, hace un año... porque el viernes pasado estuve repartiendo stickers y lapiceros en el BlogDay 2009, apoyando a mi equipo, sintiéndome parte de un mundo (un tanto) ajeno para mí. Hoy puedo decir que esta "nueva sociedad" es genial y, aunque no conosco a todos (en realidad, casi a nadie), siento, a ciencia cierta, que quiero seguir siendo parte de ella y tratar de involucrarme más en el tema, así sea una taba con la tecnología y me niegue rotundamente a tener un Twitter.

Incluso descubrí que tengo una suerte de fan que me reconoció como una de las voces de Crazy Combi por el nombre en mi etiquetita blanca (e incluso ha hablado de mi en su blog). Ja, ja, ja, nunca nadie me había reconocido por "ser famosa" y sí que se siente súper divertido; ahora ya entiendo un poquito lo que debe sentir Gianmarco cada vez que le gritan "Habla, pela'o! Eres mi fansssss!" por la calle...

Seguiré feisbukeando y blogueando, pero no twitearé ni me pondré mi PuntoPe, al menos no por ahora, porque no tengo tiempo para poder bloguear tan seguido como quisiera; llego a casa con los dedos cansados de tanto escribir en la oficina y sin muchas ganas de apretar el botoncito de la laptop... Algún día escribiré y escribiré y escribiré, ¡porque yo también quiero ser un Blogstar!


12.7.09

Cerrando aquel libro

Había mucho tumulto, la avenida estaba cerrada y todos esperábamos lo mismo, ya sea para nosotros o para algún amigo o familiar. Cuando, finalmente publicaron esos resultados, pude saber y sentir por pocos segundos cómo era la sensación de ingresar a la universidad... "Admitido".

Hace ya una semana que cerré el libro que empecé a escribir hace siete años. Podré estudiar algo más en algún momento o podré seguir algunos cursos, pero este libro, esta primera estancia en la universidad, acaba de cerrarse, acaban de cambiar mi borla de lugar.

Llegué ese viernes apurada, con mi toga en la mano. Entré al salón donde nos tomarían las fotos personales; me arreglé, me miré al espejo y posé para esa cámara. Al salir del salón, me encontré con mis amigos, aquellos amigos entrañables que siempre estarán allí.

Entre la emoción del momento pude parar un instante y voltear a mirarlos a todos; estábamos ya con nuestras togas y nuestros birretes puestos, con expresiones de todo tipo en nuestros rostros, pero, especialmente, se nos veía hermosos, relucientes, llenos de expectativas.


Karlita, Olín, Morena, Nico, la China, la Pato, Margarita... Todos llenos de felicidad esperando los flashes de las cámaras. Todos lindos con sus ternos y nosotras maquilladas, arregladas... Chiarita acompañándonos, aunque no estuviera con toga.

De pronto ya estábamos dentro del Polideportivo, esperando a ser llamados para subir al estrado y posar felices, frente a nuestras familias, con el diploma que daba por "concluida" nuestra carrera universitaria en "la mejor universidad del país" (qué orgullo, carajo).

Me dio pena, sí, que ya todo acabara y que esa graduación, que yo tanto esperaba, ya haya pasado formar parte de la fila de lo que "ya fue". Pero, sé que más adelante, que después de esta ceremonia, nos espera lo mejor, nos espera el mundo, como dijo Margarita en su discurso.

Ahora soy feliz mirando las fotos de aquel día viernes 3 de julio, en las que aparezco con la sonrisa más grande del mundo (y con cara de mongolita), junto a esas personas con las que empecé a escribir este hermoso libro. Feliz, graduada, festejada... Periodista.

Tags Blogalaxia: Mundo Azu-lado, Graduación, PUCP, Graduación PUCP 2009, Periodista PUCP.

11.3.09

Nominaciones

Cuando ingresé a mi Facultad en la Universidad, ni siquiera tenía idea de que alguno de los trabajos que me matara haciendo durante un ciclo podía tener alguna nominación. Menos aún sabía que esta nominación se podía convertir en un premio durante una ceremonia larguísima, pero, muchas veces, divertida, porque estás con tus patas y los presentadores del evento son un mate de la risa.

Tiempo después comprendí que si te rajas en algún trabajo de foto, de video o de radio durante algún momento de tu vida, en la "facu" pueden llegar a reconocer tu esfuerzo y dedicación. Claro, tampoco es que ganes miles de dólares ni un crucero por el Caribe, pero sí ganas el reconocimiento y la adrenalina que te hace subir al estrado a recoger tu premio bonito.

Por suerte, tuve la suerte (valga la redundancia) de ser nominada a los Premios James un par de veces durante mi vida universitaria. En el 2008 fue a Mejor Reportaje y el anterior fue... ¿por qué rayos fue? Caray, ya ni me acuerdo.

Este año han nominado un trabajo mío, el último trabajo que hice en la Universidad. Claro, no es solo mío, sino de otros cinco compañeros más que sudaron la gota gorda junto conmigo. En realidad, la gota que sudé yo, no fue muy gorda que digamos, porque en algún momento -lo reconozco- me pasé de floja...

Nos costó alguna amanecida (en la que yo caí rendida), reuniones de domingo, mil horas pelándome de frío -pero feliz- editando en esa hermosa Mac que extraño, desembolso de mucho dinero, discusiones por montones, disgustos por doquier y peleas a morir, pero valió todo la pena.

No pretendo echarme flores, porque ese no es el caso. Solo quería resaltar la importancia de tratar de ser el mejor en lo que uno hace; aunque no haya dado mi 100% esta vez, sé que tuve un papel representativo en esto, tal vez menor que alguna otra persona de mi grupo, pero representativo al fin.

Acá les dejo el link del trabajo realizado para el curso Proyecto de Periodismo. Es un programa piloto sobre fenómenos paranormales con dos historias 100% verídicas (tan verídicas que presenciamos la recreación a un exorcismo). Dura, aproximadamente, 30 minutos. Recomendable.


21.2.09

Las 25 extensas cosas sobre mí

1. Cuando nací, pesé más de 4 kilos. Debí haber destrozado, literalmente, a mi madre por ser la última de 6 hermanos y por partos naturales. Cada vez que pasábamos por la Clínica Italiana me señalaba la habitación donde había pasado mis primeros días en el mundo... Qué tal bolita que fui...

2. Soy la última de 9 hermanos: 3 de padre, 3 de madre y 3 de padre-madre. Aún me queda una de mis hermanas por conocer. Solo sé que se llama Jessi... y tampoco sé si así se escribe su nombre.

3. Estuve en varios nidos, no por traviesa, sino por azares del destino. Terminé mi etapa inicial en el Little Villa. Recuerdo que ese nido quedaba muy cerca a la peluquería de Victor, un mariconcito que nos cortaba el pelo a varios de la familia. Victor aún tiene su peluqería en una de las cuadras de la avenida Conquistadores en San Isidro... ¿Qué será del mariconcito?

4. Estuve también en varios colegios, incluso estudié un año en Estados Unidos. Para ser más exacta, en siete colegios y no por traviesa, sino porque así lo quiso mi mamá. Terminé la secundaria en el CIFO. Mi mamá me quiso cambiar nuevamente de colegio en 4to de secundaria. Yo me negué.

5. Soy periodista de la PUCP. Confieso que escogí la carrera, porque era lo único que podía llamarme la atención. En realidad, yo quería ser actriz, pero sabía que nadie me lo iba a pagar. Más adelante, cuando tenga el dinero suficiente, voy a seguir cursos de teatro, aunque sea solo para darme ese gusto. Ahora ya entendí mi carrera y me gusta tanto como para estar ahora trabajando en ella y no en cualquier estupidez que de más plata. Una de las cosas que más me gusta de ser periodista es que me han entrenado en el arte de "atar cabos". Sorry, chochera, conmigo no puedes mentir... Ato cabo, tras cabo, tras cabo... y ¡zas! te la descubrí.

6. Mi primer beso me lo dio el hijo de la costurera de mi mamá. Ella se llamaba Brígida y vivía en La Victoria, muy cerca de la Municipalidad. Yo tenía como 5 años y él, como 8. El condenado chibolo me chapó y luego me tiró la puerta de su cuarto en la cara. No sé bien por qué lo hizo. Nunca le conté a mi mamá.... Condenado chibolo...

7. Mi primer beso de verdad me lo di con Vicente. Recuerdo que jugábamos Botella Borracha con los chicos del barrio cuando vivía en Santa Catalina y, entre beso y beso, nos "enamoramos". Vicente fue mi primer enamorado. Me acuerdo que se me declaró el 24 de diciembre de 1993, mientras jugábamos a las escondidas... Mierda, qué tal memoria... Yo tenía 9 años... Un tantito precoz... En total, me he enamorado 3 veces y he tenido 5 enamorados. Medio monse soy... Jajaja... Soy una señorita inocente y sin experiencias... Jajajajaja...

8. Adoraba las Barbies: las peinaba, las cuidaba, les cambiaba de ropa... ¡Tenía miles! Recuerdo haber ido a jugar a la casa de mi amiga Desireé y, como ya éramos más grandecitas, jugábamos a que Barbie y Ken eran "marido y mujer", jajajaja... Teníamos como que 10 años... Nuevamente, un tantito precoz.

9. Tuve la suerte de conocer otras ciudades: Miami, Carolina del Norte, Caracas y Pavía, una ciudad al norte de Italia en donde había puro viejito y en donde las pistas no estaban del todo asfaltadas. Solo me quedé dos días y no conocí una mierda. Allá vi una película en italiano y la entendí casi a la perfección; nunca supe el nombre, pero me encantaría volverla a ver. Ese va a ser el siguiente idioma que llegue a dominar, así no me sirva para nada.

10. Viví un año en Miami y mi mamá nunca me llevó a Disney. A donde sí fuimos fue a un parque llamado Parrot Jungle. En uno de los shows me ofrecí como voluntaria para un espectáculo y me pusieron un serpiente pitón en el cuello. Cuando acabó el show mi mamá se encontró una cámara Polaroid, de esas que toman fotos instantáneas. Nunca la devolvimos.

11. En el colegio nunca fui buena en conducta, creo que solo una vez saqué quince en primaria y fui la niña más feliz del mundo. En el CIFO pasé más clases de química y de física fuera del salón que dentro de él, porque siempre me botaban. Obviamente, no siempre era yo la culpable, pero, como era "la escandalosa" me echaban siempre la culpa. Jajaja... Una vez me enfrenté al profesor de física para que no me bote, porque era injusto; mandó a llamar a la directora para que ella me bote. Ella no estaba en su oficina y no logró botarme esa vez... Todo por ser una chica reilona... ¡Dios! ¡La risa es buena para la salud! Jajajaja.

12. En una época de mi vida fui cantante. En realidad, siempre me gustó cantar, pero me daba vergüenza hacerlo. Un día, mientras preparaba panqueques, canté y una ex cuñada se soprendió de mi voz. Yo no hice caso, sino hasta unos años después cuando Sebastián me llevó a un coro. Me dijeron que era Soprano y, pues, me la creí. Incluso grabé un disco con la gente del coro, con temas religiosos en quechua. No sé dónde está mi disco. A algún pericote se lo presté y jamás lo devolvió... Tengo que ir a comprarme otro...

13. Tuve un grupo de amigos hace unos años. Nos hacíamos llamar "Los Cochinolas". Nos juntábamos todos los sábados a chupar Ron con Pepsi (porque la Coca Cola era más cara para nuestros bolsillos de estudiantes mantenidos) en un parque de Surco. Esperábamos a que amanezca para ir a comer los tamales de la Tía Gladys, afuera de la panadería Rovegno en la Benavides. La gente de los micros nos miraba, mientras nosotros nos sentábamos en la vereda a comer el tamal de la misma panca, todos en filita (los que sobrevivíamos). Todos teníamos sobrenombres de animales con los que nos identificábamos; yo era la Tigresa... Fue una muy buena época... Con Diego, Sebastián, Héctor, Sipi, Jean Paul...

14. Tengo la manía de carajear, mierdear y putamadrear a diestra y siniestra. Simplemente soy lisurienta y me jode que algunas personas se espanten y se jacten de ser santas palomas (cosa que me pasaba en mi anterior trabajo). Si algún día te suelto una, no te ofendas, es una reacción normal, ¿así como cuando comes mariscos y te enrronchas? Igualitito... Jajajaja...

15. Detesto la mentira, la hipocresía, la conchudez, la falta de huevos de una persona para mandarse a hacer algo, el engaño en todas sus formas, la falta de constancia, la envidia... Uff... tantas cosas cochinas y horrorosas... huácatela... Ah! y también detesto encontrar pelos en la comida de la calle...

16. No tengo muchos amigos, pero los poco que tengo son valiosísimos. No los voy a nombrar a todos, porque, si me olvido de alguien, la cagada. Últimamente estoy frecuentando mucho a Chiara: colega, compañera, cómplice y amiga. El otro día le contaba algunas cosas en el baño mientras ella se bañaba. De pronto me dijo "te quiero mucho, amiga!" a lo que yo respondí "yo también, pero si fuera lesbiana este no sería el mejor momento para que me digas eso". Después nos fuimos a comer pollo. Gracias por siempre escuchar y hacerme cagar de la risa en el "Chiarimóvil".

17. Tengo a dos de mis mejores amigos en el extranjero. Erick está en Chile y Ángela está en Estados Unidos. Casi nunca conversamos, pero cuando aparecen por Lima nos contamos nuestras vidas y nos cagamos de la risa. ¡Cómo los extraño!

18. El CIFO me dejó pocos, pero muy buenos amigos. Una de ellas es Karina. Con ella me detestaba en el colegio. Recuerdo que una vez escondí un grillo seco en su toalla cuando nos fuimos a Piura a hacer labor social, porque yo sabía que los bichos le daban terror; cuando vio el grillo, salió despavorida del cuarto gritando "¡¡¡Malena, esto nunca te lo voy a perdonar. Nunca!!!". Años más tarde nos perdonamos mutuamente y ahora conversar con ella es muy reconfortante. El año pasado tuve un problema y ella estuvo para mí como yo jamás pensé; desde ese día ella se ganó el cielo. Gracias por siempre escuchar. (Sorry por contar lo del grillo, es que cada vez que me acuerdo ¡¡me re cago de la risa!!).

19. Tengo, también, una hermana, no de sangre, sino por las circunstancias. Ella era mi todo; siempre tenía un consejo, un chiste o un chisme. Incluso, una vez nos tuvimos que bañar juntas por falta de agua; imaginen ese grado de confianza. Ahora estamos alejadas. Hace un tiempo nos pedimos disculpas, pero creo que eso no fue suficiente. Le he mandado mails, pero sigue reacia a volver a conversar bien conmigo. No voy a negar que la extraño y que me encantaría verla, ir al casino a comer, ir a tomarnos un café, joder a la gente en la calle, echarle perfume a la gente apestosa del micro, amanecernos haciendo aretes e intercambiar ropa para no usar lo mismo en el siguiente tono. Aún eres mi hermana, Yaya.

20. Tengo 4 tatuajes. El primero es una estrella en la pierna izquierda que me la hice en el 2004; no me arrepiento de tenerla incluso sabiendo que alguien más la tiene en esa misma pierna. El segundo es un arcoiris que tengo en la espalda que representa un cambio de vida, las ilusiones y a un ser humano increíble. El tercero es un caballito de mar en la pierna derecha que representa al gusto infinito de mi padre por el mar y mi amor infinito hacia mi padre. El cuarto son 3 estrellas sobre la cadera izquierda, porque 3x5=15 y aquel ser humano increíble también las tiene, porque el 15 es un número mágico.

21. Me encanta el cielo y los alucinantes colores que puede tener en una tarde de verano a las 6pm. Me encantan las flores por su inmensidad de colores. Me encantan los animales, los bichos los detesto. Me encanta mi país, por lo que me da y lo que no, por lo increíble y lo inmundo que puede ser. Me encanta el sonido de los árboles de eucalipto cuando cae la tarde y las hojas se chocan entre sí. Me encanta el sonido del mar cuando la ola revienta en la orilla. Me encanta Hello Kitty. Me encanta llamarme Malena. Me encantan las fotos. Me encanta el pollo a la brasa, la palta y los helados en sus infinitos sabores (menos el de ron con pasas). Me encanto ser como soy.

22. Soy una persona sensible, reilona, llorona, quejona de todo y todos (carajo, hago respetar mis derechos...), amorosa hasta más no poder (puedo estar como koala colgada del cuello de alguien todo el día dándole millones de besitos), soy muy amiga (creo que ya demasiado a veces), sé guardar secretos por eso muchos confían en mí, soy una persona "radiante" (calificativo no mío, sino de muchas personas que así lo piensan).

23. Por mi familia mataría. Que nadie jamás se meta con ellos, porque soy capaz de todo por defender a los míos. Así no los vea siempre, son muy importantes para mí. No me llevo muy bien con mi mamá, pero la adoro. A mi papá lo amo y a mis hermanos ni qué decir. Uno de ellos en especial es con el que mejor me llevo. Creo que es porque siento que somos muy parecidos. Nos llevamos 8 años, pero eso no implica que no podamos tener confianza. A él le debo muchísimas cosas que poco a poco iré compensándole cuando vaya pasando el tiempo. Te amo, Lito. Gracias por tu apoyo, siempre.

24. Tengo una persona maravillosa a mi lado y, gracias a Dios, que lo encontré en mi camino. Rogelio es ese ser humano increíble que ha hecho que cada mañana sea más especial que la anterior, que los viernes por la noche estén llenos de conversaciones, que los vinitos con queso no sean solo eso, que las risas y bromas sean el pan de cada día, que las madrugadas sean especiales, que el ser pareja sea radicalmente diferente a todo lo que había vivido. Ha hecho que me enamore nuevamente y ha hecho darme cuenta que el amor a primera vista sí existe. Por eso y mil cosas más no dudo cada día en darle las buenas noches y decirle que lo amo.

25. Creo en Dios por sobre todas las cosas. Siempre he creído en él y no porque me lo hayan impuesto, sino porque es mi fe. Sé que existe, así otros digan que no. Sé que me oye, así aunque otros digan que no. Es un apoyo que tengo en mi vida. Jesús es mucho para mí.

(PERDÓN SI ME EXTENDÍ...)

Las huevadas que me hace hacer el Facebook...

13.2.09

Agendas (y la necesidad de escribir) - Parte II


Pues bien, como resultado del post anterior, en el que hablaba sobre una necesidad imperiosa de tener una agenda este año, salí el viernes de esa semana a buscar una sin importar el precio.

En realidad, buscaba una Unga nuevamente, pero pequeña, como las que ya había tenido, para que me quepa en la cartera. Fui a Jesús María con mi papi y Mari, pero como que rebasaban mi presupuesto y el decir "no importa cuánto cueste" se convirtió en una contradicción con mi bolsillo.

En la noche volví a casa y luego llegó Ro. Me dijo "cierra los ojos...". Recordé que me había dicho hacía un par de días que tenía una sorpresa para mí y el mongolito se la paraba olvidando en la oficina... Puso algo en mis manos y me dijo "ya puedes abrirlos..".

Era la agenda Crayon! Una vez más me había sorprendido con algo que yo quería. De hecho, la empecé a adornar unas horas más tarde. Ya tiene los stickers que tanto quería ponerle y algunas entradas de las discotecas del sur.

Soy consciente de que me falta seguir escribiendo, pero la pereza me gana cada noche cuando llego a casa y solo atino a ponerme pijama. Prometo escribir más o al menos las anécdotas más importantes del día a día...

Ya tengo agendita... Yupi, yupi, yupi yeeeeiiiii!!!!!

(Perdón, mis estimados... este post debí escribirlo hace un mes, pero no tenía la fotito correspondiente...)

29.1.09

Helado Inca Kola: de (ex) Sabor Nacional

El comercial lo vi ayer, pero la noticia la supe la semana pasada de un comentario que hizo Lorena en la oficina... "va a salir el helado de Inca Kola...", dijo, pero quedó como un comentario más del día y seguí haciendo lo mío.

El otro día, caminando frente a una bodega, vi un letrero pequeño encima de la congeladora de helados Donofrio que decía algo así como "¿¿ya probaste el nuevo helado??"... Carajo, eran casi las 10 de la noche y caminando por San Miguel no hacía mucho calor que digamos. Guardé mis ganas. Otro día será.

Hoy, Santos desapareció de la oficina y de pronto,regresó gritando... "¡¡¡Tengo helado Inca Kola!!!". Se lo quise quitar, pero por obvias razones no me dejó... Corrí, abrí la puerta, "¡¡¡heladeeerooooooo!!!", grité. El señor dio media vuelta a su carrito y ya eran dos personas más queriendo probar el helado de (ex) Sabor Nacional detrás mío.

Ah, no. Esta vez no me perdería de probarlo y tampoco lo vería de lejos anhelándolo. Por S/. 1.50 pude probar el nuevo experimento de Donofrio. ¿El sabor? Uhmmm... Muy parecido a la gaseosa, pero sin burbujitas (je, je, je). Dulce. Frío. Amarillo. Inca Kola.


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8.1.09

Bienvenido 2009

Este 2009 empezó con el pie derecho para mí. Lo recibí en la playa con mi chinito y unos amigos. La verdad -y seré súper sincera- no me metí la bomba de la vida, por el contrario me fui a dormir a la 1:30 de la madrugada.

Me agarró una gripe asquerosa que me tumbó a la cama con fiebre de 39 grados el primer viernes del año. No quise regresar a Lima; la casa de playa era segura, tranquila y calientita. Además, sabía que alguien allí me cuidaría mejor que cualquier eminencia médica.

Fue un fin de semana de sol, playa, arena, parrilladas, oportunidades, amor y mocos por montones. A pesar de la enfermedad maligna, puedo decir que la pasé súper lindo y que me supieron cuidar muy bien. No tomamos cantidades industriales de fotos, pero tengo el recuerdo de un Año nuevo diferente y lindo en la memoria (aunque aún siga con una tos de perro...).

Los fines de semana de verano que vienen regresaremos a esa casa calientita que nos acogerá con su agua helada de tanque, agua dispuesta a enfriar nuestros insolados cuerpecitos después de un gran día de playa, y de remojar los mondongos en la arena y el mar.

¡Qué rica vida! De todas maneras sé que tendré que calentar agua en mi ollita para bañarme con tacita y no morir en el intento con una pulmonía fulminante.

Bienvenido 2009. Muy-bien-venido. Te perfilas como uno de los mejores años de mi vida.

Aquí les dejo algunas fotitos de mi fin de semana de Año Nuevo 2008-2009. Enjoy.





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6.1.09

Agendas (y la necesidad de escribir)


Recuerdo la primera agenda que tuve. Era de Garfield y me la compró mi mamá cuando estaba en segundo de secundaria. Un año antes de eso veía que todas las niñas de mi colegio tenían una agenda súper linda y yo era una de las pocas que no poseía una.

Realmente no era por falta de plata, sino porque hacía tiempo que no iba a un colegio "normal" en Lima (y no es que fuera tarada, sino que los azares del destino -y mi madre- me hicieron trotamundos y trotacolegios).

Esa primera agenda, un par de años más tarde, terminó mutilada: corté todos los dibujitos de Garfield para pegarlos dentro del locker que compartía con mi amiga Sara en cuarto de secundaria (y en otro colegio, dicho sea de paso.).

En ese mismo año me compraron mi agenda de Pascualina. ¡Esa era tan, pero tan linda! La decoraba y escribía todo lo que me pasaba en el día. Por obvias razones la guardaba lejos de mi progenitora; todos mis íntimos secretos estaban escritos y nadie podía enterarse de ellos y, menos, mi "amá".

Ahora que lo pienso, era en vano esconderla tanto de ella; yo era más santa y más monga que nada era tan fuerte... "Hoy me besé con X, jijijiji"... Yo y mis grandes travesuras de la época...

Tiempo después, crecí (de edad, mas no de talla...) y comencé a recurrir a un tipo de agendas un poco más de "chica grande". Ya no quería los dibujitos y los stickers de alguna caricatura famosa. Fue allí cuando llegó a mis manos una agenda muy especial. Era de papel reciclado y de la marca Unga.

Mi hermano, Toño, se había tomado la delicadeza de regalármela por Navidad y yo la usaría durante todo el 2003, guardando mis nuevas aventuras con mi primer enamorado "en serio" y mis primeras experiencias en la universidad. Siempre decorándola con vouchers del cine, stickers y dibujos hechos con lapiceros de colores.

¿Por qué me acordé de todo este rollo de las agendas? Buena pregunta. La respuesta: me falta una. Me acabo de dar cuenta de que uso mi linda cabecita como agenda, confiando en que no me fallará en ninguno de los pendientes que tengo por estos días... Jueves: cita médica... Viernes: visitar a mi papá... Domingo: cumple de mi chinito... Martes: encuentro con Kari... Y empiezo a sentir que debo apuntar todo lo que tengo que hacer.

Además, recuerdo que era bonito echarme en mi cama cada noche y escribir lo bonito o lo feo que me había pasado en el día. De hecho, eso es algo que he perdido, pero que quiero recuperar; siempre me gustó escribir y no me acuerdo en qué momento dejé de hacerlo a diario.

El domingo que pasó lo hice en una libreta muy linda que tengo y me gustó mucho volver a hacerlo. Creo que esa puede ser otra de las promesas para este año que ya empieza a correr.

Gastaré mis 30 lukitas en una nueva agenda; la verdad es que estoy empezando varias travesías en estas semanas -que poco a poco podré ir contando- y no quiero perderme ni un detalle.

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